cuentan que un campesino se desplazaba por su finca con sus hijos de 12 y 5 años para cuidar sus vacas. El niño de 12 se adelantó a su papá y hermano, cuando de pronto salió volando por los aires debido a la fuerte explosión de una mina sembrada por las FARC. Lo escalofriante es que el padre caminó por minutos interminables para llevar el cuerpo totalmente destrozado de su hijo al pueblo más cercano. Dicen que el niño de 5 resulto ileso, el de 12 obviamente murió en pedazos y el padre perdió un ojo. Una triste historia de nunca acabar
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